Se recocían en un horno contínuo cubiertos de alpaca o acero inoxidable inacabados. En un lugar de gas de disociación NH3, usado hasta entonces, se sustituyo con una mezcla de gases de N2 + H2. Con ello se pudo reducir el porcentaje de hidrógeno por debajo del límite de ignición, sin que aparecieran alteraciones en la calidad de superficie del material recocido.
La mezcla de Formigás representa un sustitutivo económico del gas de disolución NH3. Gracias a que el gas que se suministró no era combustible, también fue posible eliminar las protecciones contra incendios en la entrada y salida del horno.