Para esta aplicación de larga duración ha sido posible reducir considerablemente los costos de gas mediante dilución del amoníaco con nitrógeno.
Resultó además que bastaba una proporción de NH3 considerablemente menor para mantener el potencial N necesario. La sustitución parcial del amoníaco por el nitrógeno, considerablemente más barato, contribuyo a importantes ahorros.