Trasvase entre recipientes
El uso del nitrógeno a presión nos permite trasvasar entre distintos recipientes una gran variedad de productos, con mayor seguridad que con otros fluidos o sistemas mecánicos convencionales. Especialmente cuando estos productos son inflamables, tóxicos, sensibles a la humedad o a la oxidación, etc.
Estanqueidad y pruebas de presión
El uso del nitrógeno a presión para comprobar la resistencia de presión de diseño en recipientes es ventajosa frente a las convencionales pruebas hidráulicas. El N2 no deja residuos en el interior del recipiente y además actúa como agente secante de la instalación.
Limpieza de tuberías
Mediante una fuerte corriente de gas, el nitrógeno comprimido es una técnica rápida y eficaz para la limpieza de la parte interior de las tuberías y canalizaciones.
Homogeinización y agitación
El uso del nitrógeno como agente homogeneizador es habitual en la industria química: para mezclas de productos de distinta densidad, para disoluciones de sólidos en líquidos, para mantener sólidos en suspensión o bien para mezclas de fases en extracciones líquido- líquido.
Stripping y desgasificación
Es corriente la necesidad de tener que eliminar productos volátiles disueltos antes del envasado en el proceso de fabricación química. La eliminación puede hacerse arrastrando las impurezas con una corriente de gas. Por las ventajas ya conocidas del nitrógeno, se inyectan este en forma de burbujas a través de difusores situados en el fondo del depósit, quedando también inertizado.
Hinchado de neumáticos
El nitrógeno comprimido puede sustituir al aire en el hinchado de neumáticos. El nitrógeno tiene una molécula mayor que el O2 por lo que la presión se mantiene mejor. Es ideal para el hinchado de ruedas de los aviones, de vehículos especialmente pesados y de vehículos deportivos. Por otro lado, el N2 es menos agresivo con el caucho.